¿Qué cosas del coronavirus recordaremos con el tiempo?

¿Qué cosas del coronavirus recordaremos con el tiempo?

¿Qué cosas del coronavirus recordaremos con el tiempo?

13 mayo, 2020 Categoría: Actualidad Autor: 

A principios de marzo todos éramos felices e inconscientes. Mientras el coronavirus se preparaba para ponerse las botas y campar a sus anchas por nuestras calles, nosotros nos dedicábamos a asistir a actos multitudinarios, a repartir abrazos por el mundo como si no hubiera un mañana y a comernos esa patata frita que se nos había caído al suelo aplicando la regla de los tres segundos (o de los cinco segundos, depende a quién le preguntes). Más de dos meses después vivimos en una histeria colectiva rodeados de botellas de lejía y rollos de papel higiénico. Pero ahora que ha pasado el tiempo podemos echar la vista atrás para recordar alguna de las situaciones y peculiaridades que nos ha traído la pandemia. ¿Qué cosas recordaremos del confinamiento y no vendrán en los libros de historia?

La fiebre del papel higiénico

Alguien tiene que romper el melón y hacer la pregunta que a todos nos atormenta: ¿Qué nos pasó con el papel higiénico? Cuando ya se barruntaba la declaración del estado de alarma, la mayoría de los españoles corrió a los supermercados para hacer acopio de… papel higiénico. La sorpresa vino cuando descubrimos que fue un fenómeno a escala mundial. Los expertos aseguraban que se trataba de un asunto de control ante una situación que nos sobrepasaba. Pero hay que reconocer que estar encerrado en casa y no tener papel higiénico da para trama de película de miedo. Claro, que algunos hicieron tal acopio de paquetes de papel higiénico que se desató la fantasía.

La siguiente paranoia no tardó en llegar, lo que nos conduce a…

Locos por el pan

De la noche a la mañana todos nos convertimos en expertos panaderos. “Yo ya hacía pan antes del coronavirus” se convirtió en el nuevo “Mañana me pongo a régimen”. El exceso de tiempo en casa y las dificultades para hacer la compra hicieron que de repente todos quisiéramos hacer pan de todos los tipos, sabores y olores. Algunos incluso se atrevieron a preparar su propio ecosistema panadero con masa madre casera. Aún a día de hoy resulta muy difícil encontrar harina y levadura en los supermercados. Más de uno se va derechito a MasterChef con seis estrellas Michelin.

La España de los balcones

La iniciativa de salir a aplaudir a los balcones para homenajear a los sanitarios empezó como una propuesta muy bonita (aunque se la copiamos a los italianos). Sin embargo, unos días después nos citaban a las 20:00 para aplaudir (¿por qué siempre empiezan a las 19:58?), a las 20:30 para hacer una cacerolada y a las 21:00 para cantar unas rancheras a grito pelado. Fue un estrés. Al menos nos sirvió para conocer un poco mejor a nuestros vecinos.

Pero también hubo quien se organizó para jugar al bingo o hacer gimnasia desde las terrazas. No exageramos, esto pasó en una urbanización de Mairena del Aljarafe.

Sin embargo, la vida en las terrazas también nos convirtió en policías de balcón, también conocidos como balconazis. Qué ganas de meternos donde no nos llaman.

El fin del mundo

Parece que todos los astros se han alineado para que 2020 sea el año del fin del mundo. Por si una pandemia mundial, el cambio climático y una depresión económica histórica no fueran suficiente, en los dos últimos meses nos hemos enfrentado a una plaga de langostas, un incendio en el área de exclusión de Chernóbil, la erupción del volcán Kratatoa, una invasión de avispas gigantes y a un meteorito que ha pasado junto a la Tierra rozando el larguero.

Las mascarillas improvisadas

¿Que no hay mascarillas en la farmacia? Imaginación al poder. La creatividad de la gente no tiene límites. Estas semanas hemos visto de todo. Desde apaños cosidos en casa con sábanas viejas hasta bidones de agua, bolsas de plástico, sujetadores, cascos de stormtroopers, estropajos, compresas… e incluso capuchas del Ku Klux Klan. Y luego están los que, llevando mascarilla, se la ponen de diadema o para sujetarse la papada.

¿Ha cambiado el coronavirus los límites del humor?
Hay que asegurarse de que las mascarillas nos tapan la cara, pero no TODA la cara.

El ejercicio en casa

Una de las primeras medidas que se tomaron para evitar la propagación de la COVID-19 fue el cierre de los gimnasios. Pero, claro, hay que seguir moviendo el pandero. Todos empezamos a hacer ejercicio en casa con muchas ganas, se agotaron las reservas de bicicletas estáticas del Decathlon y pusimos el pijándal de moda (la fusión definitiva entre pijama y chándal). Pero nuestras buenas intenciones nos duraron casi lo mismo que nuestros propósitos de Año Nuevo.

La naturaleza se abre camino

Todos hemos visto las imágenes. El límite de la presencia humana en las calles nos ha dejado imágenes tan insólitas como cisnes en Venecia, delfines en las costas de Valencia, jabalíes en pleno centro de Barcelona y un puma silvestre en Santiago de Chile. ¿El último avistamiento de animales salvajes? Una manada de jabalíes con sus crías en el campus de Cantoblanco de la Universidad Autónoma de Madrid.

El tráfico de los paseos de perros

Cuando el Gobierno anunció que los paseos de perros estarían permitidos durante la cuarentena, más de uno bromeó con poner en alquiler a su mascota. Pero hubo quien fue un poco más allá y puso un anuncio en internet. Además, algunos refugios de animales alcanzaron un récord de adopciones y alguna perrera se quedó vacía.

Los más listos del barrio

Más de uno ha decidido tirar de fondo de armario durante estos días de confinamiento. Así, hemos podido ver unicornios haciendo la compra y dinosaurios yendo a tirar la basura.

Los retos de las redes sociales

Aún duran, pero los primeros días del confinamiento todas las redes sociales estaban plagadas de retos, como llenar Facebook de canciones, dar toques a los rollos de papel higiénico como si fueran balones de fútbol o publicar fotos de cuando éramos pequeños. Eso sí, la participación de padres con hijos pequeños y gente con teletrabajo fue bastante escasa.

Los directos de Instagram y la invasión de Tik Tok

¿Tú también has sido testigo de los directos de Instagram proliferando como setas en las historias? Fue tal el asedio que muchos decidieron hacerse su propio hueco en el competitivo mundo de los vídeos en otra red social: Tik Tok. Algunos con más acierto que otros.

Los estornudos en el codo

Hay situaciones que dejan secuela de por vida. Por ejemplo, aquellos que vivieron la posguerra siempre procuran que toda su familia esté bien alimentada y tener reservas de comida en la despensa. Cuando las próximas generaciones nos pregunten por qué estornudamos en el interior del codo tendremos toda una historia que contar.

Los guantes (dobles) del Mercadona

Hacer la compra estos días se ha convertido en una aventura. No solo tenemos que sufrir por encontrar los artículos más codiciados y esquivar a otros clientes en los estrechos pasillos, sino que además nos hacen ponernos unos guantes de plástico encima de los guantes que ya llevamos de serie. Se comenta por ahí que el que consiga abrir una bolsa con tantos guantes puestos pasará directamente a la fase 4 de la desescalada.

Los ánimos de los famosos

Cuando todo esto comenzó, los famosos decidieron mandarnos vídeos de ánimo para decirnos que podíamos superar esto. El mensaje quedaba un poco desdibujado cuando algunos se grababan en sus mansiones de ensueño tomando mojitos en su piscina. Hoy, en Megaconstrucciones… la propiedad kilométrica de Jennifer López, la tragedia de Jon Kortajarena con la tortilla de patata o la piscina cubierta de Rafael van der Vaart. Se agradecen los ánimos, pero menos dramas mientras nos abanicamos con billetes, por favor.

Las videollamadas multitudinarias

Al principio cogimos con muchas ganas las videollamadas. Para muchos era una forma nueva de comunicarse mientras vemos a nuestros amigos y seres queridos. Dos meses después ya huimos de ellas con bombas de humo. No te sientas culpable, los expertos ya han descubierto que un exceso de videoconferencias genera fatiga emocional. Las llamadas de trabajo y las llamadas personales hacen que estos días nos pasemos más tiempo delante de la pantalla. Mantener el contacto visual durante tanto tiempo, concentrarnos en varias personas a la vez, la distorsión del lenguaje no verbal y los turnos para hablar resultan agotadores y todo el proceso es poco natural. Un consejito: no todas las llamadas tienen que ser videollamadas.

Un reality show castizo

La desescalada de las medidas impuestas para frenar el avance del coronavirus es caótica y complicada. Cada semana iremos conociendo las provincias y zonas sanitarias que pasarán a la siguiente fase. Al estilo reality show. Por si todavía no nos sentíamos como si estuviéramos en la casa de Gran Hermano después de tanto tiempo encerrados en nuestros hogares. ¿Quién será el próximo nominado en abandonar la casa de Gran España?

Todo se lleva mejor con chocolate

¿Tú tampoco podías dejar de comer durante los primeros días de la cuarentena? ¡No estás solo! La ansiedad y pasar más tiempo ociosos en casa nos conduce directamente a la nevera. Quizá nuestra ropa no nos valga cuando salgamos por fin a la calle, pero que nadie nos quite lo bailado. La comida (y el chocolate) a veces también da la felicidad, y aunque no es un sustituto de la compañía, algo ayuda.

Sabemos que es complicado buscar el lado humorístico de estos momentos tan duros. Pero no hay nada mejor que la risa para aliviar los niveles de ansiedad, que ahora mismo tenemos todos por las nubes. Recordad: este virus lo paramos unidos. El confinamiento nos ha vuelto un poco locos a todos, pero saldremos de esta.

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